Infidelidad ¿Pérdida o beneficio?

Infidelidad ¿Pérdida o beneficio?

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Uno de los motivos de consulta más frecuente por parte de las parejas es la infidelidad.

Decisiones de separación o abandono, llevan a la frustración y muchas veces al arrepentimiento.

Las decisiones nunca deben ser precipitadas, sobre todo si hay hijos. La impaciencia, la desesperación no son las mejores aliadas. Algunas personas molestas por las circunstancias toman la decisión de separarse sin reflexionar sobre los aspectos que no funcionan en la relación y cómo podrían repararlos.

La primera reacción que alguien podría tomar es acusar al otro del problema.

La pareja herida y la infiel están sometidos a un cúmulo de sentimientos que llevan a peleas, enfrentamientos, donde cada uno quiere asignarle toda la responsabilidad de los actos al otro como si se tratase de un juego, sin estar conscientes de que en las relaciones los asuntos son de dos, y ambos tienen la responsabilidad de lo que se vive, de lo que sucede.

Si una tercera persona aparece en el juego, algunas veces viene a mostrarnos el fin del ciclo de la pareja, una situación insostenible donde la pasión y el amor se han transformado.

Cuando en las relaciones hay peleas, conflictos y maltratos físicos o emocionales, entonces la infidelidad es la gota que faltaba para percatarse de que la relación llego a su fin.

También se da el caso de uniones de mucho amor, que poseen una estructura firme y sólida pero que tiene algunas grietas, algunas heridas de las que seguramente no hay conciencia o miedo a afrontarlas, porque duelen, bien por descuido, por la rutina, o las tensiones.

Esos acontecimientos no resueltos que se van dejando pasar, a la larga erosionan la relación.

Es vital que se tome en consideración la intimidad y la sexualidad. La cotidianidad y la rutina va aletargando las relaciones y la aparición de un amante hace que se vuelva a sentir una intensidad olvidada.

Nuevas sensaciones y emociones donde somos más despreocupados y nos sentimos diferentes, abiertos nuevamente al placer sin tensiones ni obligaciones. Se imputa lo malo a la estructura familiar y esto es sumamente engañoso, ya que nadie quiere estar en un espacio que es fuente de presiones y preocupaciones.

Las interrogantes a formular son:

¿Qué pasa si dejamos nuestra relación actual y el amante pasa a formar parte de una estructura real en un tiempo prolongado?

La infidelidad paga algunas veces un precio muy alto: la pérdida de la pareja y la familia.

Pero también es posible aprender de la experiencia y volcarla a favor de la recomposición de la relación.

Es importantísimo construir nuevamente la confianza y el compromiso.

Las exigencias laborales no deben conllevar a que se merme la capacidad para divertirnos con nuestra pareja.

Una manera sana de mantener el equilibrio en las relaciones es sentirse bien dentro de la propia pareja.

Si tus has sido participe de una infidelidad pregúntate:

  1. ¿Cómo estaba la relación antes de la infidelidad?
  2. ¿Qué estaba pasando conmigo y mis sentimientos o con los de él/ella?
  3. ¿Qué funcionaba mal en la relación?
  4. ¿Qué puedo aprender de esta experiencia lejos de acusarlo y enjuiciarlo?

Estas preguntas deben hacerse una vez que se ha trabajado las emociones de frustración, rabia e indignación.

Detrás de la infidelidad está la dificultad para reconocernos como personas valiosas. Si tu problema es con tu autoestima y valoración personal, afuera vas a encontrar seguramente alguien que te recuerde lo valioso que eres.

Esa valoración es importante que las rescates. No necesitas que otros recuerden el dolor de no ser suficientes.

Es importante que ambos identifiquen esas necesidades insatisfechas de cada uno, para poder pedirle al compañero que muestre el mejor camino, el más armonioso para sanar, creer y desarrollar dentro de la relación.

Lo realmente vital en la vida no es lo que nos ocurre sino lo que, de forma consciente, hacemos con lo que nos pasa.

Las relaciones, siempre que no se afecte la dignidad del ser humano, son para crecer y evolucionar juntos. Si se puede transformar lo sucedido y quedarse en paz está bien.

Otra opción es decir: “llegó el momento de dejar partir y decir adiós”.

Aprender de las experiencias para transformarlas es otra decisión y ambas tienen que tomarse para que te sientas en armonía con la vida.

Siempre habrá esperanza si te comprometes con tu relación.

Especialmente si has compartido en el pasado una conexión de almas. Siempre queda el miedo, la duda e incertidumbre de que vuelva a suceder.

Para el que fue infiel es vital que se comprometa nuevamente y para el que sufrió la infidelidad abrirse al amor otra vez y hacer los cambios necesarios sin reproches ni rencores para mejorar esfuerzos y emprender una nueva vida.

Recomendaciones:

  1. Atiende las partes heridas de la relación.
  2. Fortalece la autoestima
  3. Aprende a comunicarte a tiempo.
  4. Aprende de las experiencias para abrirte al amor.

Las diferencias existen incluso en las razones por las que se engaña dependiendo si se es hombre o mujer.

En el hombre un affaire halaga la vanidad e introduce un plus de emoción en la vida conyugal del infiel. “Muchos hombres unidos a mujeres muy competentes tienen devaneos con otras mucho más sencillas: así se sienten más fuertes y necesitados”

Cuando una mujer no es feliz se lo hace saber a su pareja. Él puede que lo interprete como una crítica.

Si entonces conoce a una mujer que le dice lo maravilloso que es, entonces se volcará en ella.

Espero que os sirva de ayuda.

Bendiciones y buen dia para tod@s!

Asun Vidal.

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