ACEITES SAGRADOS EGIPCIOS

ACEITES SAGRADOS EGIPCIOS

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El conocimiento de los aceites sagrados egipcios nos proporciona innumerables aplicaciones, como por ejemplo la habilidad de poder actuar sobre las dolencias físicas y equilibrar y armonizar chakras, el entorno, las relaciones, etc.

También podemos utilizarlos para incrementar el nivel de energía, autoconfianza y autoestima.

Para protección y limpieza de energías no beneficiosas, restablecer y fortalecer la salud, gestionar estados y emociones, superar las dificultades de la vida como muertes, separaciones, rupturas…o resolver asuntos kármicos que traemos de otras vidas entre otras.

La cultura egipcia nos ha dejado el legado más completo de medicina en el mundo antiguo.

Gran parte de este legado sigue vigente en la actualidad, como por ejemplo el tratado de cirugía de urgencia encontrado en el papiro de Edwin Smith.

Dentro de estos conocimientos ancestrales la aromaterapia es una de las principales ramas y llega a nuestros tiempos en forma de papiros y en inscripciones en templos, donde nos enseñan a  tratar los 7 cuerpos que conforman nuestro ser: físico, etérico, emocional, mental, astral, patrón etéreo, celestial y patrón cetérico.

En Egipto el uso de aceites perfumados e inciensos y conos ha sido conocido y desarrollado desde tiempos históricos inmemoriales. Los dioses han favorecido a Egipto con un clima admirablemente adecuado para la producción de flores fragantes.

El río Nilo y el sol Ra aseguraron siempre buenas cosechas y el crecimiento salvaje de las plantas en las riveras del Nilo y en los oasis, las cuales se cosechaban para la producción de los aceites. En todo el mundo antiguo los aceites egipcios se apreciaban y tenían ese aura de ser objetos preciosos, exóticos y artísticos tanto para el sentido del olfato como para el visual.

El ajuar funerario del difunto incluía siempre perfumeros y pequeñas ánforas etiquetadas con marfil para contener los aceites perfumados. Se han encontrado pequeñas ánforas de la primera dinastía etiquetadas en fino marfil con el nombre de Fragancia de Horus.

En el imperio antiguo existían especialistas encargados de los aceites perfumados reales que se almacenaban en la cámara de los ungüentos donde una selección de siete aceites sagrados era reservada para el uso de los más altos sacerdotes y sacerdotisas y se entregaban al difunto para el transporte del alma al más allá.

Se reconocía a estos aceites alquímicos la capacidad de transportar la energía a través del universo y abrir puertas a otras dimensiones, así como mover dicha energía a través de los distintos niveles dimensionales. Esto nos indica el alto nivel iniciático, el simbolismo y la comprensión de “los misterios de la existencia del alma en el universo” que los antiguos egipcios poseían.

Dicho conocimiento es la herencia dejada al pueblo egipcio por civilizaciones perdidas para nuestra historia; civilizaciones desconocidas y por ende incomprendidas.

En Saqqara se han descubierto dos tumbas del imperio antiguo (aprox. 2.300 a.C) en donde se han encontrado tablillas de ofrendas de alabastro para los siete aceites sagrados.

En las tablillas aparecen los nombres escritos en lenguaje jeroglífico de los siete aceites sagrados sobre cada uno de los siete receptáculos habilitados para contener los siete aceites sagrados.

Los siete aceites sagrados se mencionan en los listados de ofrendas de la primera dinastía (3.000 a.C aprox), en los Textos de las Pirámides y aparecen reflejados en documentos históricos y literarios de otras culturas antiguas.

Los siete aceites sagrados los usaban diariamente los sacerdotes y sacerdotisas en el culto a los dioses para ungir las estatuas, así como también en la momificación y en la ceremonia de apertura de la boca del difunto.

Además los médicos los usaban como sus medicamentos para la curación de la enfermedad. En este sentido también se han encontrado las tablillas de ofrendas en las tumbas de los médicos.

Pero el conocimiento de los siete aceites sagrados en el Antiguo Egipto, como arriba hemos sugerido, alcanzaba el acceso a profundos misterios espirituales, por ejemplo, el efecto de los siete aceites sagrados sobre los siete chakras físicos.

Hasta aquí hemos mencionado los datos históricos que nos hablan de siete aceites sagrados para los siete chakras físicos rastreados en los Textos de las Pirámides, en las tablillas de alabastro encontradas en tumbas, en listados de ofrendas… pero existe una fuente que hace referencia a otros siete aceites sagrados además de los ya citados hasta ahora.

Esta fuente es la tradición oral y nos informa del conocimiento místico-espiritual que las escuelas ocultas de conocimiento han transmitido de forma oral a los iniciados a lo largo de los siglos.

Así, la tradición oral considera, además de los siete aceites sagrados para los siete chakras físicos, la existencia de siete aceites sagrados para los siete chakras aúreos o etéricos, localizados en el aura de los seres e interdependientes de los siete chakras físicos.

 Los 7 Aceites Sagrados para los 7 Chakras Físicos

Para trabajar a todos los niveles del ser: espiritual, mental, emocional y físico.

  • Aprender a encontrar en cada momento la manera de mantenernos en nuestro centro y equilibrar cada punto de nuestro físico a través del perfume.

Ambar rojo: se relaciona con nuestra economía y con los lazos familiares y ancestrales.

MEDITACIÓN: Nos ungimos con el aceite de Ámbar Rojo, vertiendo un chorrito sobre la palma de la mano y lo extendemos por las muñecas, sienes, nuca y cuello.

Visualizamos un cono rojo en la base de la columna vertebral que contiene todas las cualidades y energía necesarias para nuestra supervivencia de un modo fácil y feliz. Sabemos que poseemos todo lo necesario para tener éxito en la vida.

Afirmamos mentalmente todas las cualidades que deseamos desarrollar. Ampliamos la conciencia de que estamos a cargo de nuestra vida y que podemos realizarnos en nuestro trabajo-ocupación, en nuestras relaciones familiares y con nuestra “patria”.

Visualizamos la salud, la felicidad al llenar de luz el chakra raíz. Vemos el color rojo girando en la dirección de las agujas del reloj generando cada vez más energía.

Estamos en armonía con la tierra y con nosotros mismos. Somos únicos e irrepetibles, pero también pertenecientes a la familia humanidad. Visualizamos nuestro chakra raíz ampliándose diariamente, llenándose de luz roja. Repetimos mentalmente: tengo una vida satisfactoria, plena y feliz.

Musk: cómo nos relacionamos con el resto de la comunidad.

MEDITACIÓN:

Nos ungimos con aceite de Musk, vertiendo una pequeña cantidad en la palma de la mano y extendiéndola por las muñecas, sienes, cuello y nuca. Hacemos tres respiraciones profundas llevando el aire a la parte inferior del abdomen y visualizamos un gran cono de luz naranja sobre los huesos de ambas caderas con el vértice apuntando desde el interior al exterior del cuerpo.

Visualizamos y/o sentimos una luz naranja fortaleciendo la energía de este centro y abriendo los reinos del placer, del bienestar, la prosperidad, y de la sensualidad.

Abrimos un espacio para la alegría y la abundancia. Prestamos atención a cualquier resistencia que aparezca y dirigimos la luz a esa idea, lugar, emoción afirmando que permitimos que el placer se agregue a la forma en que disfrutamos la vida.

Sentimos la luz naranja girando en el sentido de las agujas del reloj y ampliamos nuestra sensación de alegría.

Permanecemos conscientes del cuerpo físico mientras la alegría llega a todas las células. Expandimos la alegría desde una simple idea en nuestra menta a una presencia viviente en el cuerpo. Es muy agradable sentirse bien, así que nos permitirnos sentirnos todo lo bien que seamos capaces durante todo el tiempo que podamos. Nos unimos a la belleza del mundo físico: pertenecemos a él y queremos

Jazmín: rige nuestra capacidad de decisión y aceptación en la vida.

MEDITACION: Ungiéndonos de aceite de Jazmín las muñecas, nuca, cuello y sienes, son relajamos y respiramos profundamente hacia el plexo solar.

Observamos un sol dorado, que gira en sentido de las agujas del reloj, en medio del abdomen que irradia su luz hacia el hígado, vesícula biliar, estómago y páncreas.

Afirmamos que nos brindamos nuestro propio amor y aprobación y reconocemos nuestro poder personal y sentido del valor. Nos permitimos amar nuestro Ser, la parte libre, luminosa, bella, íntegra e ilimitada que somos.

Aceptamos nuestra valía personal innata. No necesitamos hacer nada para merecer el amor, el respeto o la amabilidad de los demás. Somos conscientes de que no hay nada externo que nos transformará en mejor persona.

Agradecemos a nuestro Ser por constituir una magnífica guía que nos protege cuando nos sentimos amenazados, que nos desafía a encontrar una verdad mayor y un significado en las situaciones difíciles y que está a nuestra disposición cuando incluso desearíamos no estar en la situación en que nos hallamos.

Rosa: relacionado con el amor en todos los niveles.

MEDITACIÓN: Mientras nos ungimos con aceite de rosa las muñecas, el cuello, la nuca y las sienes, respiramos profundamente , nos relajamos y llevamos la atención al chakra Anahata.

Visualizamos un gran cono de luz verde que gira parte desde la columna hacia el exterior del cuerpo y esta luz gira en dirección horaria. Vemos que el amor de Dios se almacena en este chakra.

Empezamos a desmantelar la cubierta de protección que hemos construído para salvaguardarnos del daño que puedan infringirnos los demás.

Miramos dentro del corazón y observamos la flama eterna : es Dios que brilla en nuestro interior. Respiramos suavemente y liberamos cualquier tensión que exista en el corazón.

Sentimos la calidez y sentimos el brillo del propio amor. Ahora podemos estar en paz sabiendo que el amor reside en nuestro interior. Estamos en paz con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas.

Todo está bien en tanto avanzamos en el camino de la vida. Nos relajamos aún más, nos serenamos aún mas y sentimos la plenitud del amor sintiéndonos seguros.

Ambar Kashimir: relacionado con la comunicación y la expresión.

MEDITACIÓN: Nos ungimos de aceite de Ámbar Kashmir vertiendo una pequeña cantidad del aceite en las palmas de las manos y la extendemos por las muñecas, brazos, nuca, cuello, sienes.

Nos sentamos con la espalda recta y nos relajamos. Inclinamos la cabeza hacia el cuello y liberamos la tensión de las vertebras cervicales.

Canalizamos nuestras verdades interiores a través de la parte posterior del cuello, así que es importante que esta parte esté suave, flexible y abierta.

Respiramos hacia la garganta y sentimos la expansión que se produce en la parte posterior de la misma. Esta es la respiración ujayi, en la que se respira y expira por la nariz. Cuando exhalamos se produce un sonido similar al de las olas del mar (sonido del océano).

Sentimos la energía contenida en el interior de nuestra garganta y alrededor de la boca y orejas. Liberamos la energía del miedo, el dolor o la ira que hemos tragado y la reemplazamos por la energía de nuestra voluntad, verdad y creatividad. Relajamos la mandíbula y experimentamos una sensación de libertad, abandonando el control unos minutos.

Afirmamos mentalmente que nos expresamos libremente de un modo que apoye a nuestro Ser más profundo.

Afirmamos nuestra valía personal y el valor de nuestra comunicación. Reconocemos que somos libres para expresarnos del modo que mejor se adapta a nuestra forma de ser. Afirmamos nuestro derecho a expresar nuestra verdad.

Sándalo: relacionado con la visión y la intuición.

MEDITACIÓN: Nos ungimos en aceite de Sándalo la zona de las muñecas, cuello, sienes, y entrecejo.

Nos sentamos cómodamente y respiramos en profundidad varias veces a la vez que nos relajamos. Nos concentramos en el punto del entrecejo y con los ojos cerrados, miramos internamente hacia esa zona.

Visualizamos un cono de luz azul índigo que gira en sentido horario.

Visualizamos cualidades de este centro como la sabiduría, el discernimiento, la imaginación e intuición, la información y la cultura. Con cada respiración ampliamos estas cualidades.

Loto: relacionado con la conexión con el Universo y los planos elevados.

MEDITACIÓN: Nos ungimos con aceite de Loto muñecas, nuca, cuello y sienes. Nos sentamos tranquilamente y reflexionamos sobre nuestra naturaleza superior.

Respiramos suave y profundamente. No hay nada que hacer para ser uno con la Fuente dentro de nosotros. Reconocemos y aceptamos nuestro Ser. Lo amamos.

Es tiempo de dar gracias por todo lo que hemos sido, somos y seremos, como regalo de la Fuente en reconocimiento de nuestro verdadero Ser.

 

BENDICIONES Y LUZ!!

Asun Vidal.

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